domingo, 15 de julio de 2007

Praxis Revolucionaria II

La mente humana escolarizada (normalizada) bajo los preceptos del constructivismo se agota en la repetición “significativa” de los contenidos, pero no avanza hacia el desarrollo de la conciencia, es decir hacia la desestructuración de la realidad social en la que vive.

Otro de los constructos que se han desarrollado desde los “Think Tank” del capitalismo para “impulsar” la investigación en las ciencias es el planteamiento “interdisciplinario”, cuyo origen en las interpretaciones de Jean Piaget al respecto en los años 70’s del siglo XX nos indican claramente la carga ideológica del mismo.

El origen de la concepción interdisciplinaria, como propuesta metodológica, es producto de la psicología Evolutiva de Jean Piaget y los planteamientos políticos de la OCDE, tras el convulso año de 1968 (Follari, 1982). Piaget es un autor que no comparte el origen cultural del conocimiento, ni su desarrollo social, por lo que sus premisas contradicen los principios teóricos y epistemológicos en los que se fundamenta nuestra investigación.

“La interdisciplinariedad no es, pues, el hecho de que los elementos de una disciplina sirva como “ciencia auxiliar” de otra, por ejemplo la estadística a la sociología, intercambio conceptual que por cierto es muy anterior a la idea de interdisciplina. Tampoco al acercamiento que se da entre dos disciplinas muy cercabas entre sí, cuyos límites formales no pueden ser absolutos (ej., físico-química, biofísica). Se trata en cambio de la interrelación orgánica). Se trata en cambio de la interrelación orgánica de los conceptos de diversas disciplinas hasta el punto de constituir una especie de “nueva unidad” que subsume aun un nivel superior las aportaciones de cada una de las disciplinas particulares. (Follari, 1982)

La interpretación interdisciplinaria pondera la condición conceptual de la interacción de los planteamientos teóricos y no su interacción con el campo de conocimiento en función de los paradigmas que desde cada una de las ciencias abordan al objeto de estudio.

La concepción “evolutiva” de los planteamientos de Jean Piaget durante décadas (principalmente los 70’s y 80’s del siglo pasado) cultivaron las mentes de muchos intelectuales socialistas, es de entenderse, si consideramos que los planteamientos de Piaget parten de reconocer el origen biológico del conocimiento y sus raíces “materiales” en las etapas de maduración del ser humano, así como los procesos de adaptación del mismo al ambiente.

Todos estos constructos conceptuales, acuñados a bajo preceptos ideológicos y soportados en una enorme campaña mediática; legitimados por instituciones educativas y de investigación y reconocidas personalidades de la ciencia son una bomba contra el pensamiento crítico; son en los hechos parte de la ofensiva permanente en contra de todo lo que sea una interpretación distinta de la realidad.

El pensamiento comunista ha sido retirado de los espacios educativos (universidades y centro de investigación) esta “limpia” se dio al amparo de la derrota del “socialismo” con la caída de URSS en 1991. La ofensiva contra el pensamiento crítico fue brutal, en al caso de América Latina la presencia absoluta que tuvo el neoliberalismo en la década de 1990 en prácticamente todos los estados nacionales estanco el proceso de transformación de la región.

En Europa, el neoliberalismo se sumó al discursos de simulación (desarrollo sustentable, planificación estratégica y territorial, entre otros), desmantelando al mismo tiempo al movimiento obrero europeo y poniendo de moda las “rebeldías” individuales y los genios deslumbrantes.

La praxis revolucionaria (la relación entre la teoría y la práctica), requiere que se presente un permanente análisis de las condiciones en las que se desenvuelve la lucha social, dicha interacción no puede ser neutral o basada en preconcepciones del entorno porque ello haría que se cayera en el extremo del triunfalismo o el derrotismo.

En las condiciones actuales en las que a toda costa los dueños del capital buscan desmantelar toda iniciativa obrera y sindical, acuñando condiciones y conceptos que van en contra del proletariado (el planteamiento de la “flexiguridad”, en la Unión Europea es un ejemplo), lo que se hace imperativo desarrollar una interpretación materialista de las condiciones en que vive y se desarrollan las fuerzas productivas.

La praxis revolucionaria no es ajena a la interpretación que hacemos del mundo, a la forma en la concebimos el mundo, de ahí el valor que tiene la cultura la echar a andar proceso de trasformación del entorno en que vivimos.

Si en algo fracaso el movimiento comunista mundial de siglo XX fue en desarrollar una propuesta cultural, la generación que podría haberlo hecho “la inteligencia” Rusa fue asesinada en la primera etapa de la revolución comunista de octubre. Otros como Gramsci y Rosa Luxemburgo murieron a manos del Nascismo y el Fascismo. Las mejores mentes de la generación de los 30’s del siglo XX sucumbieron, el gran movimiento cultural revolucionario fue sustituido por el burocratismo y los preceptos conductistas y behavoristas.

Gramsci consideraba a la cultura como un aspecto crucial en el desarrollo del comunismo, reclamaba un papel más activo ante los procesos que permiten el desarrollo del pensamiento (lectura y escritura); al tiempo que condenaba una cultura de contemplación y lucimiento personal.

“Hay que perder la costumbre y dejar de concebir la cultura como saber enciclopédico en el cual el hombre no se contempla más que bajo la forma de un recipiente que hay que rellenar y apuntalar con datos empíricos, con hechos en bruto e inconexos que el tendrá luego que encasillarse en el cerebro con las columnas de un diccionario para poder contestar, en cada ocasión a los estímulos varios del mundo externo. Esa forma de cultura es verdaderamente dañina especialmente para el proletariado sólo sirve para producir desorientados, gente que se cree superior al resto de la humanidad por que ha amontonado en la memoria cierta cantidad de datos y fechas que desgranan en cada ocasión para levantar una barrera entre si mismo y los demás.” (Gramsci, 1916)

La transformación de la nuestro entorno para por la transformación de la s relaciones que median con ese entorno, es decir con la modificación de nuestra conducta basada en signos y significados culturales.

“La cultura es cosa muy distinta. Es organización, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propio, conquista de superior conciencia por la cual se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y deberes. Pero todo eso no puede ocurrir por evolución espontánea, por acciones y reacciones independientes de la voluntad de cada cual como ocurre en la naturaleza vegetal y animal ..El hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación histórica y no naturaleza.” (Gramsci, 1916)

¿Qué implicaciones tiene el lenguaje en las formas de organización de la sociedad? El uso de herramientas permite incorporar formas de organización social cada vez más complejas a lo largo de la historia; incorporación que no se realiza por mera transmisión de conocimientos, toda vez conlleva necesariamente pasos intermedios entre los cuales la compresión es un aspecto importante a tomar en cuenta.

Si existe una habilidad universal en el ser humano es el uso de herramientas. La socialización de esta habilidad y la consecuencia de su uso ha sido el objeto de estudio de la sociología, la cual se ha mantenido en el análisis macro de las condiciones sociales que permiten el uso de herramientas en los sistemas sociales. La síntesis del conocimiento sociológico podemos situarla en los estudios en comunicación de Habermass (1998) y Niklas Luhmann (1996); ambos alcanzan a describir la importancia que el lenguaje tiene en la organización de las sociedades complejas, pero no llegan en interpretar la génesis de su desarrollo.

Al reconocer que la organización de la sociedad, y por tanto su desarrollo, pasa por el lenguaje, concibo indispensable incorporar el estudio de L.S. Vygotsky en torno al papel que el pensamiento y el lenguaje juegan en el desarrollo de la conciencia humana. Vygotsky (1972) en su libro: “Los procesos psicológicos superiores” se pregunta -al modificar el cuestionamiento de Federico Engels (1976) en torno al papel del trabajo en la transformación del mono en hombre- ¿qué hizo del trabajo la principal actividad que guía la transformación del mono en hombre? Respondiendo que es el lenguaje como herramienta, que media y guía la actividad humana, lo que hace del trabajo la principal herramienta en el desarrollo humano; otorgando un papel central dentro del lenguaje a las unidades conceptuales que conocemos como conceptos abstractos y/o abstracciones: en lo que Vygotsky denomina “Zona de desarrollo próximo”.

Además de las categorías propiamente psicopedagógicas de Vigotsky, me permito extraer de la propuesta sociocultural dos categorías para la praxis revolucionaria, la primera la “ruptura cultural” entendida esta como la modificación de los significados culturales en los que se soporta le legitimidad del oponente; y por otra parte “el análisis interparadigmático” que se refiere a la integración de paradigmas (Khun, 1976) entorno al análisis de un mismo campo de conocimiento.

La primera categoría nos permite medir que tanto impacto tienen nuestras propuestas revolucionarias en ruptura de la hegemonía ideológica capitalista y la segunda nos permite analizar desde una perspectiva totalizadora el entorno en el que se desenvuelve nuestra actividad revolucionaria.

La categorización de las actividades de la lucha social es importante porque ello permite formar a otros revolucionarios de manera más rápida y con un mayor dominio de las propuestas de lucha; lo que reditúa en un movimiento social más robusto y un cambio con un aliento cultural mayor.

Las formas de organización de la sociedad son consecuentes al paradigma que ha sido retomado por el consenso social en que se enmarca su desarrollo, expresándose al cabo de un determinado espacio de tiempo en nuevo orden institucional producto a su vez del nuevo consenso social.

El lapso que tarda en “emigrar” la teoría de la especulación a su aplicación social, depende de dos factores. El primero de ellos, es el que se expresa con los desfases que demuestren las explicaciones en las que se soportan la organización de la interacción social: en su contenido simbólico, la morfología del tejido social (familia, amistad, relaciones laborales) y orden en las condiciones de producción y del mercado. El segundo factor, tiene que ver con el consenso social entorno a la nueva explicación de la realidad, al ser retomada por los espacios de legitimación social (instituciones) en los que se soporta la interacción humana con el entorno.

La nueva explicación del mundo -fruto de la comprensión de las contradicciones interpretativas de la realidad (algunas veces)- cohabitará en la realidad social discursiva, interpretativa y representativa con otras explicaciones de la realidad; mutando, reinterpretándose e incluso fracasando. En todo caso su legitimidad y credibilidad partirá tanto de los elementos interpretativos de la teoría como de la trayectoria y actividad de los conglomerados que se soporten en su interpretación para ordenar su entorno y la actividad social.

No es la simple formula de oponer a la ideología burguesa, la ideología proletaria o a la cultura capitalista, la cultura comunista. Es una situación históricamente más compleja; el ser humano vive en la cultura como el pez vive en el agua, la cultura es el entorno conceptual en el que vivimos se hereda, no es fácil introducir en ella categorías. La hegemonía de la que goza el capitalismo y sus “valores” es producto no del retroceso de la filosofía materialista, sino de su contención al ser desplazada artificialmente de la investigación institucionalizada en los países occidentales.

Retomar la investigación en las ciencias (sociales y naturales) descubriendo y desarrollando categorías que expliquen desde el materialismo dialéctico e histórico la no solo los fenómenos sino también la génesis de los mismo es una tarea que hay que emprender si es que queremos reconstruir el movimiento comunista mundial, porque hasta ahora el movimientos altermundistas, se ha dedicado (de una manera loable) a reaccionar ante los hechos consumados que nos plantea el capitalismo, pero no se ha podido generar un coyuntura que coloque al capitalismo en una verdadera encrucijada.

Sé que es difícil doblegar a un sistema internacional (económico, político e ideológico), y no pretendo decir que con dos categorías es suficiente, en lo absoluto, pero lo más importante en la praxis revolucionaria es el método; en su desarrollo radica la posibilidad de que otros aprendan de la experiencia y podamos desarrollar nuevos propios procesos de lucha, en cada lugar y en cada circunstancia especifica.
Referencias:

FOLLARI, Roberto (1982) Interdisciplinariedad: Los avatares de la ideología, UAM-A, México.
GRAMSCI, Antonio, 1971, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Ed. Visor. Buenos Aires.
GRAMSCI, Antonio (1988) Para la reforma moral e intelectual Ed. Los libros de la catarata, Madrid
Luria, A.R. (1984) Conciencia y Lenguaje, Ed. Visor; Barcelona.
HABERMAS, J. (1998). Ciencia y técnica como 'ideología'. Tecnos, España.
KUHN, Thomas S. (1976) The Structure of Scientific Revolutions. 2d ed. Chicago: University of Chicago Press. 1st ed. 1962. USA.
KUHN, Thomas S. (1977) The Essential Tension: Selected Studies in Scientific Traditionand Change. Chicago: University of Chicago Press. USA.
KUHN, Thomas S. (2000) The Road Since Structure, eds. James Conant and John Haugeland. Chicago: University of Chicago Press.USA.
VYGOTSKY, Lev S. (1999) Pensamiento y Lenguaje, Visor, España
VYGOTSKY, Lev S. Obras Escogidas, (2000) Tomo I, II, III, IV, V y VI, Visor, España
VYGOTSKY, Lev S. (2003) El desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores, Biblioteca de Bolsillo, España.
VYGOTSKY, Lev, S. (2004) Psicología del Arte, Paídos, España.
LUHMANN, Niklas (1996), Teoría de la sociedad y pedagogía, Barcelona: Paidós.
LUKÁCS, G. (1975) Historia y Consciencia de Clase. Grijalbo, México.

Praxis Revolucionaria I

Es imperativo exponer en las condiciones actuales de resurgimiento del pensamiento comunista en el mundo -tras más de una década de retroceso y persecución-, planteamientos que permitan sortear definitivamente la actual crisis.

Sabemos que son los momentos de retrocesos los que nos obligan a desarrollar la inventiva para dar paso a las soluciones teóricas que habrán de dar garantía de triunfo al movimiento comunista mundial, el cual tienen la tarea de reconstruirse a pasos agigantados.

La fase actual del desarrollo del capitalismo (imperialismo) con sus múltiples rostros en el contexto territorial de las naciones desarrolladas y subdesarrolladas nos indica que el momento de una “crisis” mundial se acerca; los apetitos de los poderosos son insaciables, la búsqueda de prestigio y dinero esta a la orden del día.

Para desarrollar un planteamiento para la praxis revolucionaria en las condiciones actuales, es preciso el ejercicio de la crítica, el debate de los planteamientos y la transformación de las interpretaciones que hasta ahora han sido hegemónicas en el pensamiento socialista con respecto a la participación; Antonio Gramsci considera el papel de la crítica como la formadora de la cultura y la conciencia del proletariado.

“La conciencia unitaria del proletariado se ha formado o se está formando a través de la crítica de la sociedad capitalista; y crítica quiere decir cultura, y no ya evolución espontánea y naturalista. Crítica quiere decir precisamente esa conciencia del yo que Novalis ponía como finalidad de la cultura. Yo que se opone a los demás que se diferencia y tras crearse una meta, juzga a los hechos y los acontecimientos, además de en sí y por sí mismo como valores de propulsión o repulsión. Conocerse a sí mismo quiere decir ser lo que se es, quiere decir ser dueño de sí mismo, distinguirse, salir fuera del caso, ser elemento de orden, pero del orden propio y de la propia disciplina de un ideal. Y eso no se puede obtener si no se conoce también a los demás, su historia, el decurso de los esfuerzos que han hecho los demás para hacer lo que son, para crear la civilización que han creado y que queremos sustituir por la nuestra, quiere decir tener noción de que es la naturaleza y de sus leyes, para conocer las leyes que rigen el espíritu y ofrendarlo todo sin perder de vista la finalidad última, que es conocerse mejor a sí mismo a través de los demás y a los demás a través de sí mismo.” (Gramsci, 1916)

El énfasis que Gramsci dá a la crítica y a la cultura para el desarrollo de la conciencia en el proletariado se desarrolla también en la teoría sociocultural del psicólogo soviético Lev. S. Vygotsky, quien ofreció varios hipótesis acerca del modo en que la cultura se han ido modificando durante el transcurso de la historia humana y el modo de cómo se desarrolla a lo largo de la vida de un individuo (ontogenética y filogenética).

Considero que es factible deducir desde la perspectiva sociocultural un conjunto de categorías que guíen el desarrollo de una propuesta para la praxis revolucionaria, para ello es necesario establecer las diferencias entre los planteamientos de Vygotsky del resto de los psicólogos que interpretan el desarrollo de la conciencia.

Vygotsky en su análisis para el estudio del comportamiento del hombre, en los aspectos evolutivo, histórico y ontogenético, estaba interesado principalmente en tres cuestiones que para la teoría Vygotskiana eran fundamentales, ya que los estudiosos de la psicología animal y humana de su época no le habían dado demasiada importancia a estas cuestiones que para la teoría vygotskiana son las siguientes:

1.-¿Cuál es la relación entre los seres humanos y su entorno físico y social?
2.-¿Cuáles fueron las nuevas formas de actividades responsables del establecimiento del trabajo como medio fundamental para relacionar a los seres humanos con la naturaleza y cuáles son las consecuencias psicológicas de dichas formas de actividad?
3.-¿Cuál es la naturaleza de la relación entre el uso de herramienta y el desarrollo del lenguaje? (Vygotsky, 1979, Pag.39).

Para tratar de resolver estas interrogantes es importante tener una nueva perspectiva del estudio de la psicología de esa época (a comienzo del siglo XX), ya que algunos psicólogos consideraban de manera diferente cómo había sido el proceso del razonamiento en el hombre desde la experiencia sensible a la abstracta, de lo sensorial a lo racional, es decir, de cómo el hombre adquiere la conciencia.

En su intento por dar una explicación a este fenómeno los psicólogos se dividieron en dos campos: los psicólogos idealistas y los mecanicistas, los primeros reconocían el hecho fundamental del paso del hombre de lo sensorial a lo racional, considerado que a diferencia de los animales, el hombre posee formas de actividad cognoscitivas; pero no pudieron pasar al análisis de las causas que provocan dicho paso y aún describiendo el hecho se negaban a explicarlo.

Por ejemplo, Descartes concebía que el hombre a diferencia del animal posee un mundo espiritual gracias al cual aparece la posibilidad del pensamiento abstracto, consideraba que la conducta consciente no tiene origen en los fenómenos materiales y que la génesis del comportamiento humano se encuentra más bien en las profundidades del alma, es decir en el espíritu, y que estos procesos no pueden ser explicados por las leyes materiales, filósofos como Kant, Cassierer, Dilthey, Sprenger y otros compartían estos pensamientos netamente idealistas (Luria, 1984, p.14).

La otra tendencia que trataba de explicar el paso del hombre de los sensorial a lo abstracto estaba apoyando por psicólogos mecanicistas llamada esta, corriente "explicativa" o científica; su tarea más bien era la construcción de una psicología científicamente fundada, pero limitada a la vez, a la explicación de los fenómenos elementales de la conducta como (los instintivos y los hábitos) pero negando el problema de la conciencia, a este grupo de psicólogos pertenecen los behavoristas norteamericanos.

Para dar una resolución a la cuestión del paso del hombre de lo sensorial a los racional Vygotsky tenía sus propias ideas acerca de cómo el hombre había llegado a esa actividad consciente, buscando en fuentes externas las causas que dieron origen al pensamiento abstracto, es decir, a la toma de conciencia. Esas fuentes externas eran para Vygotsky las relaciones interpersonales entre unos sujetos y otros, ya que:

"Para explicar las formas mas complejas de la vida consciente del hombre es imprescindible salir de los límites del organismo, buscar los orígenes de esta vida consciente y del comportamiento "categorial" no en las profundidades del cerebro, ni en las profundidades del alma, sino en las condiciones externas de vida y, en primer lugar, de la vida social, en las formas históricas sociales de la existencia del hombre" (Luria, 1984 Pág. 22)

Es importante considerar que la teoría Vygotskiana concibe el desarrollo cognitivo del ser humano considerando principalmente los aspectos históricos de su evolución tanto como especie, como de individuo.

Para ello Vygotsky trazó tres líneas básicas para el estudio del desarrollo del comportamiento: la evolutiva que se refiere a la filigénesis, la histórica y la ontogenética para mostrar cómo la conducta de los seres humanos inmersos en una cultura son, el producto de las tres líneas de desarrollo.

Vygotsky, en contra partida con los planteamientos de Jean Piaget considera que el desarrollo del ser humano no sigue un patrón de “etapas” sino saltos revolucionarios, en los que el uso del pensamiento y el lenguaje para el manejo de herramientas (categorías) le permiten avanzar en la comprensión de la realidad.

Mientras que el desarrollo cognitivo Piaget lo concibe de la siguiente manera: “La adaptación implica asimilación. La primera se refiere a la incorporación de nueva información a las estructuras existentes, mientras que la segunda se refiere a los cambios que se dan en las estructuras previas después del contacto con la nueva información. La equilibración se refiere al mecanismo de autorregulación que coordina la asimilación y la acomodación (Garton, 1994, p. 19).”

En la teoría sociocultural existe una aproximación holística, ya que estudia el desarrollo humano desde cuatro dominios genéticos: filogenéticos, ontogenético, sociocultural y microgenético.

De aquí se desprende el concepto de desarrollo como “un proceso dialéctico, complejo, caracterizado por la periodicidad, la irregularidad en el desarrollo de las distintas funciones cualitativas de una forma en otra, la interrelación de los factores internos y externos y ciertos procesos adaptativos.” (Vigotsky, 1979, p. 182).

Esta diferencia en la concepción del desarrollo es fundamental entre ambos planteamientos, de ahí que su compenetración ecléctica para establecer un planteamiento teórico unificado es totalmente erróna.

La teoría sociocultural sostiene que los procesos psicológicos deben estudiarse de manera “viva” es decir en su desarrollo. Vigotsky concebía al desarrollo en términos de saltos “revolucionarios” y afirma que en esos puntos de inflexión cambia la misma naturaleza del desarrollo, dependiendo de la forma de mediación utilizada. Vigotsky consideraba que los fenómenos psicológicos deben estudiarse tomando en cuenta las relaciones cambiantes entre las diferentes fuerzas del desarrollo y sus correspondientes conjuntos de principios explicativos.

Vigotsky sostuvo que, en determinados momentos de la aparición de un proceso psicológico, nuevas fuerzas del desarrollo y nuevos principios explicativos entran al juego. En esos momentos se producen, según Vigotsky un “un salto en la naturaleza misma del “desarrollo”, y por ello, los principios que anteriormente eran capaces de explicar por si mismos el desarrollo, ya no pueden hacerlo. Un nuevo conjunto de principios como resultado de su reorganización debe ser incorporado en la estructura explicativa general. Desde esta perspectiva, la incorporación de una nueva fuerza, la misma naturaleza del desarrollo se altera. (Wertsch, 1988)

En los años 90’s del siglo XX se desarrollo una teoría del aprendizaje que buscaba fusionar los planteamientos de Lev. S. Vygotsky, David Paul Ausubel y Jean Piaget, este planteamiento impulsado en España por César Coll.

M. J. Rodrigo y J Amay (1995) afirma que el constructivismo no es una concepción general del mundo con pretensiones de ser un principio explicativo universal. Tampoco es un conjunto de prescripciones de ser un principio explicativo universal. Tampoco es un conjunto de prescripciones sobre la finalidad de la educación, ni tampoco es una teoría de la educación escolar. Más bien es una perspectiva epistemológica desde la cual se intenta explicar el desarrollo humano y que nos sirve para comprender los procesos de aprendizaje, así como las prácticas sociales formales e informales facilitadoras de los aprendizajes.

Como constructor psicológico, dicen los mismos autores (Rodrigo y Amay, 1995), el constructivismo es una formulación relativa a la relación entre la actividad del sujeto y su evolución, al modo como la evolución psicológica esta en función de la actividad del propio sujeto, y sirve para interpretar la dimensión psicológica implicada en las situaciones escolares de enseñanza y aprendizaje; Sólo la dimensión psicológica, no las muchas otras dimensiones de lo escolar.

Para Cesar Coll, la aparición de la “nueva ciencia de la mente” (de enfoques cognitivos) abre la vía a una eventual convergencia o complementariedad entre teorías y explicaciones, que si bien pertenecen en principio a tradiciones psicológicas distintas, comparten sin embargo un numero deducido, aunque potente, de ideas fuerzas o principios explicativos básicos acerca de los procesos de aprendizaje y de desarrollo de los seres humanos. Y para este autor, la idea-fuerza más potente es la que se refiere a la importancia de la actividad mental constructiva personas en los procesos de adquisición del conocimiento. De ahí el termino “Constructivismo” de las adoptado por este autor para designar a su propuesta educativa (Coll, 1997).

En la actualidad el planteamiento constructivista ha sido impulsado por la OCDE para las reformas educativas en toda América Latina (en el caso de México la reforma a la educación básica de 1994), con las consecuencias nefastas.

La interpretación de la realidad es uno de los primeros aspectos que permiten establecer una reflexión revolucionaria sobre la misma; si en los procesos educativos se mata la reflexión y se educa bajo conceptos dados es imposible lograr nuevas interpretaciones que permitan cambiar el estado actual de cosas.

El desarrollo de categorías en el ser humano no es un proceso que se desprenda de una “mente científica”, en los hechos todo ser humano requiere, para su vida en sociedad desarrollar planteamientos totalizadores (categorías) con los cuales interpretar la realidad que le circunda; planteamientos ahistóricos como el constructivismo no permiten los procesos de generalización y condenan al pensamiento humano a una condición de autómatas negados a la interpretación permanente de su entorno.

Referencias:

Coll, César. (1988) Significado y Sentido en el Aprendizaje Escolar en Revista Infancia y Aprendizaje No. 41, Págs, 131-142.
Gramsci, Antonio, 1971, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Ed. Visor. Buenos Aires.
Gramsci Antonio (1988) Para la reforma moral e intelectual Ed. Los libros de la catarata, Madrid
Luria, A.R. (1984) Conciencia y Lenguaje, Ed. Visor; Barcelona.
Rodrigo, María José y Amay José (1995). La construcción del conocimiento escolar. Paidós. Barcelona.
Wertsch, j. (1988) Vygotsky y la Formación Social de la Mente. Ed. Paidós, Barcelona.
Vygotsky, LEV S. (1987) El Desarrollo de los Procesos Psicológicos superiores Ed. Grijalbo, México.